Se introduce en Fuerteventura entre finales del siglo XVIII y comienzos del XIX. Alcanzaron una gran difusión, sobre todo en el centro-norte de la isla, debido a factores climáticos y socioeconómicos.

La presencia constante de los vientos alisios, que constituían su fuente energética, y la tradicional economía cerealista de la isla, favorecieron la implantación de numerosos molinos y molinas a lo largo del territorio insular.

Se instalaron en lugares abiertos a los vientos dominantes configurándose como uno de los elementos más característicos del paisaje rural de la isla. El molino de viento proporcionó enormes ventajas en la molturación de granos, aunque no determinó el abandono de sistemas de molienda más antiguos, como el molino de mano y la tahona, que siguieron usándose a nivel doméstico y en períodos de ausencia de vientos.
Detalle interior del Molino

Tipología: El molino de viento tradicional, denominado en la isla molino macho, es una edificación de mampostería, realizada con piedra, barro y cal, de planta circular y forma troncocónica. Está coronado por una caperuza o capacete de madera, que gira por medio del rabo o timón, orientando las aspas al viento. Se compone de dos o tres pisos. En el inferior se guardan los útiles y herramientas empleados por el molinero; en el central o "cuarto de en medio" se recoge el grano; en el superior se aloja la maquinaria de molturación. En los molinos que carecen de piso central se deposita el grano en el inferior. La mayoría de los molinos tienen cuatro aspas, aunque existen algunos con seis. Estas están constituidas por una estructura de madera sobre la que se colocaba una tela de lona. La base de la edificación está rodeada por un pequeño muro de piedra seca.



El molino de Tefía se sitúa en el Llano de Muchichafe (Llano Alto). El edificio es de la década de los años treinta del presente siglo, pero la maquinaria se trasladó desde La Oliva, de un antiguo molino perteneciente a Rafael "El Cantero" que se localizaba en la zona de La Orilla, detrás del cementerio del pueblo de La Oliva. El edificio está dividido en tres plantas y es el único que se conserva en la isla con seis aspas.

Planta de distribución